Como región tenemos una rica y arraigada tradición en torno a la producción vitivinícola familiar. Las suaves y soleadas lomas que componen los valles de nuestra zona, sumado a las gran variedad de tipologías de tierras entregan un paisaje para desarrollar una experiencia de primer nivel.
Tras vislumbrar ese potencial hoy están trabajando a toda máquina viñateros locales junto a empresarios del turismo, de la gastronomía y de transportes de la región del Bio bío para posicionar nuestra zona dentro de los destinos favoritos a nivel nacional cuando se hable de enoturísmo.
En esta cruzada no están solos, Corfo ha desarrollado una iniciativa llamada “Programa Territorial Integrado Enoturismo Valle del Biobío” la cual es ejecutada por COPEVAL y que involucra las comunas de Florida, Tomé, Hualqui, Santa Juana, Concepción, San Pedro de la Paz, Antuco, Yumbel, Nacimiento, Laja, San Rosendo, Negrete, Hualpén y Los Ángeles.

Ximena Rifo, Subdirectora regional de CORFO señala respecto a este trabajo mancomunado “Generamos estas articulaciones entre los distintos actores que participan en la cadena del enoturismo. El programa busca implementar un modelo de gestión territorial que integre a viñas, operadores turísticos, alojamientos, restaurantes, servicios de transporte, emprendedores y organismos públicos y privados vinculados al desarrollo del turismo y la industria vitivinícola”.
Por su parte Jorge Venturelli, Presidente de la Gobernanza del PTI de enoturismo indica un principal diferenciador de nuestra zona dentro del mercado enoturístico “la diferencia con el Valle Central es que nuestras parras son centenarias de las cepas que originalmente llegaron a Chile y que han mantenido las tradiciones del campo, se cultiva a nivel del suelo, todavía algunas viñas aran con caballo o con bueyes. Entonces, es toda una experiencia como de agroturismo”
Refuerza este relato la historia de la Viña Cacique Maravilla, donde Manuel Moraga indica que sus parrones ubicados en Yumbel tienen más de 220 años: “Somos productores de vino natural, quieres decir que la agricultura es nuestra base, nosotros no somos enólogos. Entonces, desde este punto de vista, podemos un poco impulsar también el turismo”. Las cepas que ahí producen son País, Moscatel de Alejandría, Malbec, Chasselas y Torontel. A estas se suma unas parras plantadas hace 25 años por el propio Moraga de Cabernet Sauvignon.

El PTI Enoturismo Valle del Biobío busca poner en valor la tradición vitivinícola, el patrimonio rural, la gastronomía y los paisajes de la región, generando nuevas oportunidades económicas para las comunidades locales y avanzando hacia un modelo de turismo sostenible que fortalezca la identidad territorial del Biobío.