Desde una pequeña comuna de la Región de O’Higgins hasta las pantallas de Netflix, Javier Slavic se ha convertido en uno de los nuevos nombres que comienza a ganar terreno en la ficción chilena. Su historia no parte en escuelas tradicionales de actuación ni en contactos televisivos, sino en Nancagua, donde descubrió su vocación y tomó la decisión de abandonar su zona conocida para perseguir su sueño.
“Lo que más recuerdo es la simpleza del barrio, la vida en la esquina y la amistad real”, relata el actor, destacando que su infancia estuvo marcada por la autenticidad y cercanía comunitaria, valores que hoy siguen influyendo en su manera de enfrentar la vida y el trabajo artístico. Esa experiencia, asegura, fue clave para forjar su carácter y su mirada sobre los personajes que hoy interpreta.
A los 18 años llegó a Santiago, enfrentándose de golpe a la vida capitalina. Tras iniciar la carrera de Derecho, decidió abandonarla para dedicarse por completo a la actuación. Sus primeros pasos fueron modestos: partió como extra y ganaba $15 mil por jornada, mientras atravesaba innumerables castings y rechazos. En paralelo, comenzó a ejercer como profesor en un colegio vulnerable, experiencia que define como una de las más profundas de su vida, al usar la actuación como herramienta para que niños rodeados de adversidad imaginaran un futuro distinto.
El gran impulso llegó con su papel como “Paco” en Baby Bandito, producción de Netflix que lo posicionó ante una audiencia más amplia. Hoy enfrenta un nuevo desafío como “Burgos” en la esperada serie sobre el caso Matute Jones, donde interpreta a un personaje marcado por la soledad y el deseo de pertenecer. Slavic asegura que su sello está en construir personajes verdaderos y humanos, y deja un mensaje claro a quienes sueñan desde regiones: “No hay atajos, pero sí es posible. Todo está en la perseverancia y en no rendirse”.